Reto 15 Días [Día catorce] Aroma y sabor

Delicioso, espeso, espumoso, aromático y concentrado.
Al fin se me hizo poder preparar en casa un té chai latte: té negro, raíz de gengibre, canela, pimienta negra, semilla de cardamomo, extracto de clavo, semilla de anís, azucar y leche batida en una prensa francesa.
Dicen que tiene propiedades sensoriales.
Mañana lo probaré al frappé.
¡Slurp!
Reto 15 Días [Día trece] Ego

Es feo no tenerme.
Pero es trágico tenerme y después perderme.
¡Arrooooooooooz!
Sorry, hoy amanecí con la autoestima hasta la Luna y de regreso.
Mañana será otro día.
Reto 15 Días [Día doce] Hotel

Y aquella tarde dominical, al salir del hotel abrazado de aquella linda chiquilla, el sol comenzaba a ponerse en el horizonte con sus destellos en rosa y violeta, como dando testimonio público del acto consumado momentos atrás.
A lo lejos, quedo pero contundentes, se escuchaban los acordes y el texto de Juan Carlos Calderón:
Tú hombre, yo niña,
nos separan casi más de veinte años.
Tú hombre, yo niña,
el amor no sabe nuestra edad.
Tú hombre, yo niña,
así son las cosas de la vida.
Tú hombre, yo niña,
un amor para la eternidad…
Claro, ésto sólo ocurre en las telenovelas.
Reto 15 Días [Día once] Monstruo

Al igual que Victor Frankenstein todos llevamos un monstruo por dentro. De cierto modo lo vamos creando con ideales, sueños, aficiones, amistades, objetos y una serie de influencias que orbitan a nuestro alrededor. No nos damos cuenta, porque creemos que estamos construyendo algo maravilloso y perfecto.
A veces el monstruo suele ser hermoso a primera vista; atractivo y perfectamente esculpido, pero si lo diseccionamos vemos que en sus entrañas puede ser vacío y miserable, y terminamos por caer en cuenta que su construcción fue en vano.
Pero también está el que es repulsivo a la vista y a la vez con una maquinaria perfectamente armónica y equilibrada, pero nos da tanto temor convivir con él que terminamos por destruirlo.
Dios creó a su propio monstruo para después destruirlo. En el Cristianismo se llama Judas, personaje odiado por traidor. Pero entonces concluyo que no se trata más que de una pobre e inocente creatura que fue utilizada y manipulada para llevar a cabo ciertos designios que ya estaban escritos; de lo contrario, ¿cómo se explicaría el épico y fascinante desenlace de La Pasión sin su participación?
¿Cómo es tu monstruo? ¿de qué materia prima lo has construido? ¿de qué forma piensas destruirlo?
-Acerca de la foto
No se trata de una máscara de látex, como piensa todo mundo cuando la ve. Es una escultura a escala 1:1 –entiéndase, tamaño real- de Boris Karloff en edición limitada de 12500 piezas.
Reto 15 Días [Día diez] SW-XXX

El día de hoy La Fuerza cumplió 30 años.
Cine Hollywood, 1977. Fue impactante para mis seis años de edad ver la abrumadora innovación tecnológica en una enorme pantalla cóncava que llegaba del piso al techo. Naves, espadazos, robots, creaturas raras y una incesante y pegajosa fanfarria que no dejaba de tararear en todo momento.
Star Wars La Guerra De Las Galaxias marcó mi vida y a mi generación porque nos dio nuevas maneras de soñar.
Reto 15 Días [Día nueve] Coyotito

Si quieres sobrevivir adentro de un estudio/oficina debes tener:
-Una compu.
-Un teléfono.
-Una botella de whisky.
-La foto de tu bombón.
-Discos/DVDs
-Unas bocinas que se escuchen hasta la calle.
-Un cómodo y acolchonado sofá negro para usos múltiples.
Reto 15 Días [Día ocho] Delincuente rosa

Esperaba todo de mí, menos convertirme en un graffitero.
Hoy salí con mi ex y de pronto pasamos por una sex shop. La fachada es verdaderamente atractiva, me enamoré del ciclorama de barras rosa y tomamos la foto. Caminamos una cuadra y me acordé, “¡Chin! ¡El letrerito!”
Traía mi super plumón indeleble, regresamos, nos recargarmos en la fachada a hacernos güeyes y, así en un arrimón fingiendo amorcito, corazón, escribí la leyenda obligatoria “BB5″ (arriba de mi hombro derecho) y en friega hicimos la foto para luego hacer la graciosa huída cual viles y vulgares ratas.
Por un momento me sentí delincuente. Ok, sí, graffitear es un delito.
Está bien, quien comete un delito es un delincuente.
Soy un delincuente.
Pero al ver la foto aquello se torna en un placer culpable.
El rayón está peque.
Todo sea en pro del Reto.
Reto 15 Días [Día siete] Cachuchero

Con la novedad de que debo llevar una gorra puesta a cualquier sitio estando fuera de mi casa, siempre y cuándo sea antes de las 6:00pm. Indicaciones de mi dermatólogo.
Lo que no sé es si será para siempre o mientras dure mi tratamiento.
Odio embarrarme cosas en la cara; en este caso se trata de tres medicamentos.
En momentos tengo una sensación de sentirme leproso.
¿No será que estoy cambiando de piel? Es común en las vívoras, ¿no?
Extra: Juro por la vida de Benito Juárez que el letrero “Big Blogger 5″ está escrito en la visera de la gorra.
Reto 15 Días [Día seis] Sueño

Anoche soñé contigo, cosa que hace tiempo no ocurría. Hoy que me duché me acordé de ello mientras caía el agua sobre mí y estuve recapitulando los detalles del sueño para meterlos al post.
Fue en medio del periférico y estábamos atrapados debajo de los Peje-puentes. Debió ser en la tromba que cayó hace unos días, porque en el sueño estaba lloviendo.
Estábamos empapados y atorados en el tráfico; mientras el agua subía de nivel me decías que los puentes se iban a caer sobre nuestra cabeza y que te preocupaba que tu cuerpo no fuera a ser identificado debajo de los escombros. Después te lanzabas al agua, pues querías nadar para salir del lugar; caso curioso, el agua era cristalina y azul, como con efectos digitales; entonces pensé, “chin, ¿y si no sabe nadar?”. Me estiré y te tomé del cinturón para subirte de nuevo a la camioneta en la que íbamos, conforme te iba subiendo tú seguías nadando en el aire, te pesqué de la cintura, te senté de nuevo en tu lugar y te dije, “¡no seas imbécil! Si te vas nadando te vas a ir por una coladera y nunca vas a salir de ahí”, tú me mirabas con el cabello empapado, agarrabas tu mentón y ponías cara de comic japonés, sin decir nada.
Luego te dije, “la única manera de salir de un callejón sin salida es hacerlo por donde entraste”, te recargaste en mi hombro y comenzaste a decir cosas que no se entendían, así como Milla Jovovich en El Quinto Elemento. Al final hablaste en cristiano y me dijiste que metiste la pata y que no sabías encontrar la manera de quitarme el voto de censura que me habías puesto.
No supe qué decirte, creo que en ese momento yo era el que tenía cara de comic japonés; nada más puse reversa a la camioneta y milagrosamente atrás no había lluvia, ni Peje-puentes y ningún auto en el tráfico, sólo camino despejado.
Mientras salimos te dije algo así como, “no hay bronca, ahorita te llevo a tu casa, te dejo y hacemos como si nada de esto hubiera ocurrido. Lo importante es que no te ahogaste”, de ahí volví la mirada a tu asiento y ya no estabas, pero sí podía sentir el aroma característico de tu cuerpo… Desperté del sueño.
Reto 15 Días [Día cinco] Maldad

A cinco días del Reto me comienzan a caer los veintes.
Nunca he sido afecto a hacerme autorretratos. Mi reto del Reto es mostrar la evolución de cómo me crece la barba en quince días, por lo que debo hacer quince autorretratos de mi rostro, o al menos de mi mentón, pero:
a) No me gusta mi mentón.
b) No me gusta hacerme autorretratos.
c) Odio mi perfil, por lo que las posibilidades de buscar variantes se reducen.
d) Me comienza a disgustar la idea de una egoteca tan grande.
Ni modo, ya me jodí, porque no me voy a rajar. Comienzo a sentir envidia por los contendientes que tienen la oportunidad de fotografiar su mano o algún otro detalle de su cuerpo.
Por la mañana me tomé una foto muy buena pero olvidé poner el letrerito de “Big Blogger”, eso me hubiera hecho romper las reglas y automáticamente ganaba una visa a la nominación. Sé que me pude haber hecho güey y publicarla, al fin que ya está comprobado que si pierdes un reto en el reality no pasa nada, y si lo ganas tampoco, pero en mi caso estoy compitiendo conmigo mismo.
Al final terminé tomándome ésta en casa de un bombón que me ayudó a escribir el texto obligatorio en mi cara. Al final veo que la idea que tenía en mente no funcionó; mi carota de portada de disco LP de los años 80 no ayuda con el concepto que tenía visualizado.
Este iba a ser mi post de La Maldad, pero la fotografía es tan chafa no merece que hable al respecto. Ya será en otra ocasión.
Reto 15 Días [Día cuatro] Fumando

Fumar es un placer, genial, sensual…
-J. Viladomat Masanas / F. Garzó-
Reto 15 Días [Día tres] Miedo

La barba comienza a dejarse ver por mi piel…
Hoy volví a sentir lo que es decir “no”; ya era hora, hace mucho que no lo hacía y eso me hizo sentir indolente.
Siento que cada día estoy perdiendo el miedo aún cuando cada vez tengo mayores motivos para sentirlo. Creo que envié al sótano a mis demonios internos y les eché llave. Sí, sé que siguen estando dentro de mí, pero están vetados.
Eso me lleva a concluir que con ello también puedo echar mano de mi frialdad… Es ahí cuando el resto de la gente debe andar con cuidado, porque puede sentir miedo por mí.
Reto 15 Días [Día dos] Le Voyeur

Hoy fue mi primer día sin rasurar, aún no se nota en mi autorretrato voyeur.
Lo que sí noté fue que la inocencia me ganó al viajar en Metro y ver cosas que sólo creí que ocurrían en el cine porno. Hoy me tocó viajar en el carro sardina de las seis de la tarde; como es habitual en esas horas del slam, hay que empujar para entrar, resistir para que no te saquen en cada parada y volver a empujar para salir en la estación de tu destino.
Para tales travesías suelo llevar una maletita de mano en la que meto mi cartera, celular, cámara y cualquier otro objeto robable para la hora del juego de manos. Cuando entro al Metro en horas pico me limito a levantar las manos con todo y maletita, apoyarme en el techo y estirar el cuello como E.T. para poder respirar.
Lo de hace unas horas fue inédito. Otras veces he visto arrimones, he sentido manos buscando “algo” en mis prendas y de ahí no pasa. A estas alturas del partido no me escandaliza porque ni me van violar ni me van a robar nada y mucho menos voy a salir casado. Pero la parejita que iba a mi lado no tuvo madre, eso de abrirle la bragueta al novio/amante/amigo/chichifo en pleno viaje y en medio de la muchedumbre, me resulta más que cínico. Conté que éramos 3 voyeristas accidentales presenciando el espectáculo. De por sí, cuando alguien mira que roban a otro alguien no dice nada, en este caso menos. El onanismo asistido duró lo del trayecto de unas cinco estaciones; hubo un fan que se prestó discretamente de voluntario para hacer casita y así evitar que se colara cualquier otra mirada entre las rendijas de los cuerpos. Nadie hablaba, todo era diálogo de miradas, ni siquiera había gestos. No supe si me estremecía más ver aquello o saber que mi jean podía llevarse un recuerdo de la hazaña.
Más vale un colorado que mis descoloridos. Cuando el protagonista del show, que estaba a unos 50° en relación a mí, comenzaba a fijar su mirada hacia la nada se encendió un foco rojo en mi cabeza. Lo tomé por los hombros y lo giré contra la puerta del carro, su coprotagonista siguió en lo suyo hasta completar el cometido.
Estación Tacubaya. La muchedumbre sale del carro, los aventureros salen también y el carro queda despejado al 40% de su capacidad. Sigo a bordo y veo la evidencia adherida en el aluminio de la puerta. La gente no se da cuenta, cada quién va enajenado en sus problemas.
Mi jean se mantuvo limpio y me concreté a seguir escuchando a Glenn Close cantando en mi MiniDisc.
Reto 15 Días
Hoy inició el Reto 15 Días en Big Blogger 5.
La primera foto aquí.
Dejaré crecer mi barba durante ese tiempo y veré cómo se transforma mi vello facial.
Hollywoodland
Una cinta independiente, de discreta publicidad y varias hipótesis interesantes puestas sobre la mesa.
Hablo de Hollywoodland (Hollywoodland: Misterio Y Muerte Detrás De Las Cámaras), un DVD que cayó a mis manos el día de hoy y que me aplasté a ver sin tener ningún antecedente sobre el mismo.
Un melodrama policiaco que trata sobre la vida, secretos, amores y asesinato suicidio de George Reeves, el legendario actor que diera vida a Superman en las series de televisión de los años 50, encarnado por Ben Affleck y narrado actoralmente por Adrien Brody.
Llama la atención que una cinta independiente de denuncia sobre la cuestionable muerte de una de las grandes leyendas “intocables” del cine y la televisión esté respaldada por los estudios Disney, a través de Miramax, una de sus múltiples empresas.
Es sabroso ver el Hollywood glamoroso donde los hombres siempre aparecen con una copa de martini en la mano y a su lado una despampanante vamp fumando en boquilla. Igual de maravilloso es cuando en cintas como esta o como en Sunset Blvd. (El Ocaso De Una Estrella) te cuentan de la porquería, corrupción, manipulación y farza que circunda el mundo “perfecto” de las estrellas y del sistema.
En los años 50 los grandes estudios eran dueños de las vidas de sus actores y actrices; nadie iba al retrete sin la aprobación de los magnates y cuando alguien se enredaba en un escándalo, de volada los departamentos de publicidad se encargaban de ponerle rouge y glitter al asunto para que la prensa y la opinión pública pusieran ojitos de espiral con destellos plateados y siguieran viendo un producto maquillado.
Ojalá que vivamos el día en que algún valiente director de cine en México nos cuente en la pantalla una buena historia detrás de los foros de la televisión nacional. Materia prima hay para hacer ¡50 películas! Sería chido ver la verdadera historia de la llegada al estrellato de Lucía Méndez, de Verónica Castro o de las estrellas de los años 80, igual de interesante sería ver en salas la verdad detrás de Paco Stanley o la otra cara de los reality shows vista desde el backstage.
Por ahí leí alguna vez un libreto de una telenovela que en el primer capítulo muestra a una joven protagonista que es empleada de la dulcería de un cine y cuando sale de trabajar se queda viendo fijamente un cartel de Angelina Jolie; con mirada fría y ambiciosa acaricia el vidrio y le dice al poster, “no sé si tengo que traicionar, matar o fornicar como animal… Pero algún día mi foto estará enmarcada en esta marquesina”, y de ahí parte un melodrama de ficción tejido con un sin fin de anécdotas reales, hasta hoy desconocidas por el público, que ocurrieron en los foros de una famosa televisora de San Ángel Inn. Obviamente no ha nacido el valiente que se quiera echar el trompo a la uña de producir tal historia.
Ojalá… Ojalá algún día.
En Tu Fiesta Me Colé
A punto de cumplir un año de éxito, Hoy No Me Puedo Levantar – Un Musical De Nacho Cano sigue siendo la gran propuesta de teatro musical en español que se atreve a desafiar y a romper con los cánones tradicionales del género.

Para los culturosos puristas no deja de ser una basura que no aporta nada; para el público al que le es ajeno el teatro musical es un hallazgo que les deja un delicioso sabor de boca porque se dan cuenta que cada peso invertido en el boleto está por mucho bien invertido; para nosotros los ochenteros es una máquina del tiempo que nos transporta de la mano a la década en la que perdimos la inocencia, la época en que nos reventamos, hicimos, deshicimos, experimentamos y soñamos.
Cualquiera que sea la razón, lo que yo vi al entrar fue un teatro atascado, sold out, ni una butaca vacía.
Por mucho que nos aclaren que no se trata de la historia de Mecano, quien conozca muy de cerca la historia de la banda se dará cuenta que la obra contiene dos o tres pinceladas autobiográficas que seguramente Nacho Cano destacó deliberadamente a capricho personal. Por ejemplo, el iniciar la historia en 1981, año en que Mecano arrancó su carrera precisamente con un single que contenía las dos primeras canciones con las que abre el musical o el hecho de evocar la situación en la que Cano compuso Barco A Venus como dedicatoria personal a su cuate Eduardo Benavente (Alaska Y Los Pegamoides), fallecido a los 20 años de edad.
Mención aparte merece la sonorización del teatro, diseñada no para un musical ¡sino para un mega concierto de rock! Sencillamente se te vuelven yoyo los chones. Y es que la gran magia de esta puesta está en la manera en que rompe con la cuarta pared del escenario, esa que es invisible pero que suele dividir al público del escenario; aquí no existe, cuando menos te das cuenta eres protagonista del desenlace aunque no cotices en la ANDA.
El numerazo dura cerca de cuatro horas que se te van como orgasmo juvenil porque invariablemente de la edad que tengas, es un hecho que estás más que familiarizado con todas las rolas de Mecano que se van colando en la trama como diálogos; si a eso le agregas el brillante talento artístico y la impecable producción, terminas poniendo cara de “pss qué rico, ¿no?”.
Tips
La puesta en México ya va de salida, así que si decides no dejar escapar la oportunidad de decir “yo sí la vi”, ¡apúrale!
Algunos elementos del diseño de producción están hechos simétricamente, por lo que te recomiendo buscar un asiento alineado con en el mero centro del escenario, no importa si es en la primera o en la última fila, pero que sea en el centro.
Indispensables los Kleenex de bolsillo, porque vas moquear sabroso a la hora de la chilladera.
¡Fuera Ropa! II

Pues sí. Compadezco a todos los que en este momento están diciendo “¡chin! ¡cómo no fui!”. No se preocupen, desde aquí reciban una palmadita en la espalda.
Yo sí fui y me encueré por las 10 razones que había planteado antes, agregando que el evento rebasó mis expectativas personales en muchos sentidos.
Innegablemente es la primera expresión/manifestación pública en México en donde la gente salimos a apoderarnos del espacio público sin ninguna promesa o algún interés más allá del de saber qué se sentía estar en pelotas en medio de la calle, considerando que una gran porción de asistentes no tenía idea de quién es Spencer Tunick y que acudió nada más “quesque a la foto de los encuerados”. Estuvimos de manera gratuita e incondicional sin esperar algo a cambio. Nadie fue por la torta, la despensa, la bandera política, la causa solidaria, la denuncia, la fama, la proyección, el rating, el mitin o los 150 pesos que les pagaron a los del famoso plantón de Reforma.
Dirás que el pueblo también suele llenar el zócalo para festejar El Grito, Año Nuevo, o algún concierto; pero no dejan de ser reuniones colectivas que conciernen a determinados grupos sociales.
Hace unas horas que estuve como invitado en el espacio radiofónico de Jorge Berry, en donde el comunicador me planteó al aire que no había que olvidar Avándaro, o la Marcha por la Paz; aún así no son comparables porque lo primero fue una expresión rockera de un movimiento juvenil en donde no hubieron ancianos ni gente ajena al movimiento de aquellos años; la Marcha por la Paz fue un mitin social, que bien, despojado de demagogias, se realizó con un fin social: la inseguridad pública. El desnudo del zócalo fue mucho más allá; lo que inicialmente se trataba de un experimento fotográfico, terminó siendo la gran fiesta del despojo de las prendas y de los prejuicios.
Spencer Tunick fue muy claro al advertir que el evento no debía convertirse en una manifestación o en una fiesta; pero al final de cuentas se quedó con el ojo y el lente cuadrados al ver que México es un país mitotero que tiene a su favor el sentido del humor del cuál carecen el resto de los países en donde ha realizado sus famosas instalaciones.
En las primeras semanas la meta era reunir 4 mil nudistas, posteriormente el reto fue el de igualar a los 7 mil de Barcelona, y al final rompimos el record con cerca de 20 mil asistentes.
¿Qué se siente?
Durante las 2 horas que estuvimos codo con codo y nalga con nalga, vestidos y sentados en los arroyos vehiculares del zócalo y esperando indicaciones, se sintió un ambiente chido, de cotorreo y desmadre festivo como cuando estás haciendo fila para entrar a un concierto. A mi alrededor había unos 4 chavos banda de Iztapalapa, una parejita de Polanco, unos veteranos de la UNAM que se acaban de reencontrar, otra gente que al parecer venían del antro o de algún reven y el amiguito que me acompañó. Del mismo modo se pudieron ver familias completas, extranjeros, discapacitados, punketos, ancianos, obreros, fresas, buenones, buenonas, enanos, nerds, culturosos… Hasta una pareja que se acababa de casar en la tarde anterior y que venía de la pachanga de su boda.

A las 6:15am Tunick dio el banderazo, “3, 2, 1, Mexico naked!” y en 15 segundos toda la muchedumbre estábamos desnudos y corriendo al cuadro principal para tomar posiciones.
Sí, el frío calaba, pero al mismo tiempo el calor corporal se fue encapsulando como cuando observas a un grupo de cachorros arremolinándose en la intemperie. Después de 1 minuto el pudor se desvanece, el morbo se diluye y ni siquiera haces conciencia de que estás desnudo.
Es como si te cambiaran el switch y entraras a una realidad alterna como en Matrix. No te provoca el mínimo de curiosidad ver los cuerpos de tu entorno, no comparas tamaños, complexiones ni estaturas, no sientes el mínimo estímulo erótico ni sientes el menor complejo por lo que te sobre o lo que te falte. En ningún momento hubo miradas lascivas, murmullos o muecas. Las posibles erecciones de las que varios se preocupaban en las conversaciones mientras estábamos vestidos brillaron por su ausencia. Cierto era que hubieron pezones rígidos por el airecito frío, pero los pizarrines se mantuvieron quietecitos hasta en el hombre más lujurioso que pudiera estar presente.
Tengo mi teoría al respecto. Es el fenómeno de las tribus sociales, urbanas, raciales, etc. Cuando miras a un grupo de darketos todos tendrán un común denominador en su manera de vestir, pensar y hablar, lo mismo ocurre con un grupo de señoras camioneta reunidas en el té canasta de los martes o con una reunión de burócratas; todos tienen un distintivo que te puede hacer sentir diferente si te encuentras en el medio y no bailas al mismo son. Lo mismo ocurrió aquí. La desnudez fue el común denominador que no hizo distinción de clases sociales, posturas políticas o religiosas, edades ni preferencias sexuales. Y es que en cueros no se ven las tarjetas de crédito, la marca de la playera ni las llaves del auto o el boleto del Metro.
El fotógrafo dijo, “platiquen con la persona que esté a su lado, conózcanse, intercambien energías”. Todo se tornó en una absoluta complicidad, incluso en la postura C en donde debíamos estar en posición fetal contra el suelo; postura bella desde las tomas panorámicas pero la más audaz cuando miras a ras del piso, porque si te atreves a levantar la cara lo único que se te pone a 20 centímetros de los ojos es el culo del compañero de enfrente y en ese instante tomas conciencia de que el de atrás está viendo el tuyo en widescreen y a todo color. Pero cuando agachas la cabeza te estás dando cuenta si la persona de tu retaguardia está alzando la mirada. Aún así no sientes pudor, porque nadie está en desventaja, en definitiva todos nos conocimos hasta el canal del desecho.
El momento más chido fue el contacto piel con piel. Hubo una toma en donde estando de pie se nos pidió poner las manos sobre los hombros de las personas de a lado. En ese momento se siente la neta de la unidad de especie, la que no es dientes para afuera y te hace reflexionar sobre la fragilidad humana y lo importante que es el contacto físico. El calorcito de la mutitud circulaba como por fibra óptica.
El despertar a la otra realidad de la Matrix llegó cuando a Tunick se le ocurrió tomar la fotografía espontánea de las mujeres solas en el ala sur de Palacio Nacional. Lamentable improvisación para la logística. A nadie se le ocurrió recordar lo machista y animal que es el hombre mexicano.
De buenas a primeras la indicación fue “los hombres pueden pasar a vestirse, muchas gracias por su cooperación. Las mujeres júntense en Palacio Nacional”.
La raza masculina corrió a ponerse sus ropas para regresar con sus cámaras y celulares para capturar el show. Ahí se partió la tribu y ya no éramos iguales. Ellas, con justa razón se sintieron voladas, la situación se le escapó de control al staff y aquello se convirtió en la otra manifestación: la de la vileza y el gandallismo.
Algunos maridos se mantenían cerca de esa última toma para esperar a su mujer, pero las que iban solas tuvieron que cruzar desnudas, de lado a lado, todo el zócalo entre la jauría arropada.
La prensa acechaba como un monstruo de mil cabezas desde la azotea de uno de los hoteles del zócalo en busca de la mejor foto para primera plana. Algunos morbosos se daban color desde otras ventanas. Desde la penumbra de una de las ventanas de Presidencia se miraba el foquito rojo de una cámara. Uno nada más pensaba, “pobres pendejos, parecen perros en carnicería, jojojo”.
Dejar el zócalo era como desfilar por la alfombra roja del Oscar, ¡ja! Decenas de reporteros recolectando las primeras impresiones de los ex nudistas.

Lo destacable
- El hombre de la silla de ruedas que dio el toque distintivo al conjunto, porque una composición de cuerpos desnudos, aún en una toma masiva, nos hace ver que el ser humano no es perfecto.
- Lo conmovedor de ver mujeres embarazadas.
- Estar vivo y desnudo en el ombligo histórico de la nación, en donde siglos atrás la gente era sacrificada, igualmente desnuda.
- La prensa uniformó la primera plana de todos los diarios con una noticia que no es sobre política.
- La audacia de una reportera de Radio Fórmula de narrar el evento en vivo y desnuda en la muchedumbre con un celular oculto en una peluca.
- Una pareja de enanitos que se veía feliz y que en ningún momento borró la sonrisa de sus rostros.
- Pude dejar mi ropa, mi cámara, mi celular, mi cartera y mi MiniDisc en el pavimento sin que nadie se los robara.
- La opinión humorística y condescendiente de Norberto Rivera sobre el evento.
- El hecho de que Ernesto D’Alessio se haya puesto la sotana y nos haya condenado a arder en el Infierno por inmorales. ¡Bah!
- La sonrisa de “acabo de hacer una travesura” que mantuve el resto del día.
Vergas
Es un poblado, está en Minnesota y se llama así, con todas sus letras.
Día a día escucho que mandan a mucha gente para allá, por lo que no me explico cómo es que al año 2000 contaron sólamente 311 habitantes.




