Eruviel y los Jotitos
Después de los típicos debates, sombrerazos, rasguños, raspones y crujidos de dientes que suele haber en las campañas políticas, surge esta imagen perversa que seguramente a más de uno hizo tragar el anzuelo.

Aun cuando la comunidad homosexual es una minoría, no deja de ser una propaganda impactante para las mayorías, pues conlleva toda la intención de retratar a un hombre intolerante, fascista y fuera de sus cabales.
No me quita el sueño saber si lo es o no, es más, ni siquiera vivo en aquella entidad ni me afecta en lo mínimo. Lo que sí llama mi atención es ver que cuando la oposición tuvo la oportunidad de gastar sumas millonarias de dinero público para convencer a los ciudadanos de votar por ellos, al final recurran a una estrategia vil y maquiavélica para restarle puntos a su contrincante.
¿Es esa la clase de pluralidad que queremos que nos gobierne? ¿Es a base de este tipo de argucias con las que pretenden que depositemos nuestra confianza? ¿Tan minúsculo fue su poder de convencimiento durante los discursos proselitistas? No quiero imaginar el regadero de vómito que va a generar sus brillantes campañas en 2012.
Aquí la imagen verdadera:



