El Extraño Showcase
Hace unas horas fui al showcase (mini concierto promocional) de Fangoria y esta fue la única foto que pude tomar.

Es más que estúpido el criterio de los dispositivos de seguridad de algunos lugares. En los centros comerciales ya no puedes tomar fotos, en algunos sitios públicos que son de propiedad privada tampoco, y en este caso, el Lunario no fue la excepción.
Resulta que el staff organizador del evento me dijo que no había ninguna broca con tomar fotos, y en cuanto comencé a hacer unas pruebas para medir la iluminación, de volada brincó un guarro para decomizarme la cámara.
- Guarro: Necesito que me acompañe a depositar la cámara al guardarropa.
Carlos Rojas: El organizador del evento me dijo que no había problema con tomar fotos.
Guarro: Sí, pero las medidas de seguridad del Lunario lo prohiben.
Carlos Rojas: ¿Entonces vas a decomizar todos los celulares de la gente?
Guarro: No. Con celular se pueden tomar todas las fotos que quieran.
O_o
Carlos Rojas: Oye, pero si te acompaño voy a perder mi lugar (no eran boletos numerados).
Guarro: Su lugar queda apartado.
Carlos Rojas: Oye, él es la persona del staff que me autorizó a tomar fotos.
Staff: Sí, yo lo autoricé.
Guarro: El Lunario no permite meter cámaras.
Carlos Rojas: …pero celulares sí.
Guarro: Sí.
Staff: Ok, que guarde la cámara y listo, no la va a usar.
Guarro: No. Tiene que acompañarme a depositarla en el guardarropa, es política del lugar.
Staff: Ni pedo, ahí no puedo hacer nada.
Carlos Rojas: Lo peor es que voy a perder mi lugar, esto se está atascando.
Mientras todo esto ocurría mi acompañante estaba en este instante haciendo fila en la barra para traer las bebidas. El resultado:
Tuve que dejar la cámara en el guardarropa, perdímos el lugar, armé un tango de criada oaxaqueña con el staff y tuvimos lugar en primera fila. Pierdes algo pero obtienes algo mejor.
El tercer mundo en un colgal que pretende ser de primer mundo. Los grandes centros de espectáculos en este país aún no se enteran de que…
-La cámara digital ya no es algo privativo de espías, piratas, terroristas o ladrones de Copyright. Ya hay celulares de 6 megapixeles.
-Allá afuera en el planeta, en conciertos de figuras como Madonna la gente saca sus mega cámaras digitales y le toman fotos a la estrella a medio metro de su cara. Basta con ver el DVD para darse cuenta de ello y ver que los elementos de seguridad están a un metro del fan sin hacer mitotes.
-Tarde o temprano van a torcer el rabo y yo me voy a poner negro por no haber podido fotos de este evento en particular.
El showcase estuvo sabroso. Obvio no se trata de una producción grandota como la que se estila en un concierto, pero una guitarra eléctrica, el sintetizador de Nacho Canut con secuencias programadas, un par de travestis bailando y Alaska, hicieron de la velada algo chido. Debieron ser unas diez rolas y bye. Antes de iniciar la última rola, Alaska dijo “se supone que aquí es donde deben pedir ‘otra, otra’, pero por tratarse de un mini concierto sería pesado y absurdo que nos salgamos del escenario para que lo digan, así que aquí les va de una vez”.
Alaska me gusta mucho porque, pese a ser una figura comercial siempre ha estado al margen de la moda y de una u otra forma se mantiene en la búsqueda de la propuesta y la calidad. Fue chido escucharla agradecer “a mis fans que siempre han estado presentes aunque no venga a México, aunque no les pueda ofrecer un disco, cuando sí se los puedo traer, cuando les doy un concierto grandote o pequeño, cuando hay época de dinero y tiempos en los que no hay presupuesto”, y la raza ¡prendidaza!
Me oriné en mis 501 cuando anunció, “ahora les voy a cantar nuestra canción favorita de El Extraño Viaje: El Cementerio De Mis Sueños“, una rola que no ha sido lanzada como single y que desde el día que salió el disco y lo escuché me enamoré de ella.
Extraordinario su marido, Mario Vaquerizo, quien en todo momento estuvo echando porras a su mujer.
La PASIÓN y la HEREJÍA
Nos cayó encima la Semana Santa y con ella una nueva ola de controversias cristianas cuyo principal eje es el raiting, un negocio de muchos ceros.
Me acuerdo que cuando se estrenó La Pasión de Cristo (The Passion of the Christ – 2004) se armó un mitote como con pocas películas ha ocurrido. El día de la premiere en México la gente se desmayaba, iban fieles organizados en hordas lidereadas por sacerdotes y monjas; al final los chavos de Cinemex esperaban con charolas de Kleenex a la muchedumbre, en la puerta de las salas al final de la función -no es leyenda urbana, ¡yo lo vi!
Los medios de comunicación fueron cómplices del mejor negocio de Mel Gibson: la fe. Ahí es donde confieso haber estado vendidazo al sistema. Recuerdo que mientras los diarios y la tele publicaban las fotografías más fresas y bonitas del press kit que nos daba la 20th Century Fox yo llegaba a Excélsior con las imágenes no oficiales que mostraban las tranquizas y lo más gruexo de la cinta. Mi editor me decía “¡No manches! Están muy amarillistas… ¡Vamos a parecer La Alarma!”, de cualquier manera se publicaban al día siguiente a ocho columnas y en primera plana.

Finalmente la película recaudó más de 600 millones de dólares a nivel mundial y obtuvo tres nominaciones menores al Oscar -sin exito. Era de esperarse, La Academia no podía premiar el crimen de mayor trascendencia en la historia de la humanidad, sería aceptar el error histórico de los judíos.
Este año el planeta se vuelve a poner de cabeza con la multimillonaria campaña de National Geographic sobre el descubrimiento del Evangelio de Judas.
El Pastor Alemán ya pegó de brincos, la ciencia avala la autenticidad y la humanidad se divide entre los que señalan a Judas como culpable y los que lo creen inocente.
Lo que nadie se ha sentado a pensar es que desde 1971, Andrew Lloyd Webber y Tim Rice llevaron a la escena teatral los últimos días de Jesús narrados por el personaje de Judas en Jesucristo Superestrella, donde el presunto traidor le grita a Dios: “me utilizaste… y lo supiste todo el tiempo. Dios, nunca sabré por qué me escogiste para cometer tu crimen. ¡Eres tan sanginario, Jesús!”, y aún con ello la ópera rock fue autorizada por la Iglesia.
No hay nada nuevo bajo el sol. Desde hace siglos se sabe que existe un evangelio escrito por María Magdalena que nos cuenta su versión de los hechos, la misoginia de Pedro y en donde se revela también que ni era puta y que sí había cuchi-cuchi con Jesús.
Siempre lo diré… Vivimos peor que en la Matrix. La Historia está trucada.


